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Los mayores riesgos de un suelo industrial

En cualquier entorno industrial en buen estado, ya sean fábricas, almacenes, garajes o cocheras, el suelo es probablemente la parte que comúnmente será objeto de mayores daños a medio plazo. Por este motivo, es habitual encontrar que se emplea el hormigón para los suelos de este tipo de instalaciones industriales. Sin embargo, si bien el hormigón es generalmente resistente, es más que propenso a la corrosión. En este artículo vamos a repasar algunos de los daños más habituales de este tipo de instalaciones y cómo solucionarlos.

Humedad

La humedad es una de las peores amenazas a las que se enfrentan todas las construcciones. El silencioso daño que provoca la humedad suele filtrarse en el edificio de varias formas, principalmente en la parte superior de éste, terminando por afectar de manera grave a los pavimentos. Cuando el suelo de este tipo de instalaciones está construido con hormigón, sus características porosas permiten la infiltración lenta de esa humedad, induciendo una erosión que acaba por ser evidente y que pone en peligro la seguridad de la planta industrial.

El problema se agrava en aquellos casos en los que la instalación está sometida a cambios de temperatura extremos – como congelación en invierno o altas temperaturas en verano-. Estas variaciones producen la des-laminación del la superficie del suelo: dado que el agua es capaz de filtrarse dentro del pavimento, una vez ésta se congela, la capa superior se separa del resto del suelo, acelerando su desintegración paulatina.

Maquinaria pesada

El tráfico rodado supone el principal problema para este tipo de suelos, suponiendo pues, el mayor agente de erosión y desgaste. Entre los factores a tener en cuenta es decisiva la influencia del peso. Aquellos suelos sometidos al paso continuo de maquinaria pesada o de cargas elevadas es  sumamente vulnerable a la aparición de grietas, muy comunes en las articulaciones y límites del pavimento -como entradas, zonas que limitan con paredes o accesos y salidas a distinto nivel-.

Por otra parte, la maquinaria estática empleada por ejemplo en la producción en cadena suele producir vibraciones continuas, que viajan a través del pavimento, produciendo la deflexión de las articulaciones del mismo.

Daños químicos

Es uno de los daños más inmediatamente perceptibles en los pavimentos desnudos de hormigón: en forma de manchas y erosión química. Aceites, grasas, ácidos e incluso algunos productos de limpieza inadecuados pueden producir un daño mucho mayor del que pensamos a una planta industrial.

En algunos casos, el daño será al instante evidente; mientras que en otros, se acumula gradualmente. Muchas sales y ácidos atacan la estructura del hormigón y, poco a poco, se descomponen de manera que se hace más poroso y por lo tanto retiene aún más los líquidos.

Algunos aceites y grasas son capaces de acumularse en el hormigón, llegando a rezumar de manera progresiva con los cambios de temperatura. Estas peligrosas capas en la superficie de la planta, además de dañar el pavimento en sí mismo resultan en una merma de seguridad de los operarios.

Soluciones Niberma

Las pinturas a base de resinas poliméricas son la última de las soluciones duraderas a todos estos problemas. Confeccionadas a base de polímeros artificiales, su resistencia se basa en la unión a nivel molecular de sus componentes, logrando mejorar de manera drástica las prestaciones de los antiguos pavimentos. Desde el blog de Niberma -especialistas en la instalación de pavimentos-, queremos recordar algunas de las prestaciones que ofrecen este tipo de suelos a aquellas industrias que se decidan a modernizar sus instalaciones:

 

Durabilidad: este tipo de soluciones se emplean en lugares tan exigentes como los estacionamientos privados y parkings públicos con excelentes resultados.

Resistencia: no solo mecánica, sino también química; es decir, los pavimentos a base de resinas son capaces de repeler de manera eficiente la erosión de aceites, grasas e incluso algunos agentes corrosivos.

Brillo y color: los acabados de este tipo de resinas se han convertido en toda una moda en el mundo del interiorismo. Por sus posibilidades de customización, la pulcritud y brillo de sus acabados y las posibilidades cromáticas,  están comenzando a emplearse incluso en hogares.

Ausencia de polvo: la mayor parte del polvo que se acumula en naves industriales procede del pavimento de hormigón, que en su proceso de erosión produce ingentes cantidades de polvo. Con las resinas poliméricas, este problema se soluciona, dando paso a un entorno más saludable en el que trabajar de forma segura.

Limpieza e higienización: la facilidad de limpieza, sumada a la no generación de polvo por parte de este tipo de acabados, ha convertido a estos pavimentos a base de resinas en los favoritos en lugares tan exigentes con la limpieza como quirófanos médicos, industrias alimentarias o farmacéuticas.

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